¿Cómo silbar con los dedos o sin ellos?

¿Cómo silbar con los dedos o sin ellos?

¿Quién no recuerda la melodía silbada del espagueti wéstern que anunciaba la llegada de un jinete en grandes producciones como La muerte tenía un precio o El bueno, el feo y el malo? O la imagen de la maléfica Daryl Hannah silbando Twisted Nerve mientras avanzaba por el hospital con la intención de asesinar a la Novia en la cinta de Tarantino.  

El silbido, como las canciones y las voces, forma parte de nuestra memoria emocional. Es, además, una forma de comunicarnos. Cuando suena bien, silbo; cuando quiero llamar a alguien, silbo; también silbo como protesta o cuando expreso vítores de alegría. ¿Pero es tan sencillo silbar como apuntaba la maravillosa Lauren Bacall en Tener y no tener?: «Si me necesitas, silba. ¿Sabes cómo hacerlo? Solo tienes que juntar los labios y soplar». Vamos a comprobarlo. Si quieres aprender a silbar como un bereber o un pastor de la gomera, quédate con nosotros. En esta entrada te vamos a enseñar todos los trucos para que tus armonías suenen como las tarifas de Silbö: sencillas y sin complicaciones.  

¿Cuáles son las diferentes formas de silbar?

El silbido nos ayuda a relajarnos, reduce el estrés y estimula la musculatura, la capacidad pulmonar y el habla. Un estudio de la Universidad de Chicago señala que tiene la misma capacidad para calmar el cerebro que el canto. En algunas culturas, el silbido es una forma de comunicación. Un ejemplo lo encontramos en el silbo gomero, una técnica ancestral que utilizaban los pastores canarios para comunicarse en las montañas, capaz de expresar prácticamente todo el léxico español con dos vocales y cuatro consonantes silbadas.  

El estudio de estos lenguajes silbados ha demostrado que en el silbido están implicadas las mismas zonas neuronales que se activan cuando hablamos y un gen que también poseen las aves cantoras, el FoxP2. Así que ¡buenas noticias! Si todavía no sabes silbar, no te preocupes. El silbido es una técnica al alcance de todos que, como el lenguaje, se puede aprender y desarrollar. A continuación, te mostramos algunas técnicas sencillas para aprender a silbar como un jilguero.  

Silbar con los dedos

¿Quieres aprender a llamar un taxi al estilo neoyorquino? Entonces tienes que practicar como silbar con los dedos. Esta es la modalidad más sencilla para empezar a entrenar el silbido y que salga potente y estable. Solo tienes que seguir los siguientes pasos:  

  • Lo primero que tienes que hacer es humedecer los labios. Si están secos, generan mayor fricción y dificultan la vibración.  
  • Levanta la lengua y coloca la punta en la zona palatal tocando los dientes.  
  • Junta el dedo corazón y pulgar e introdúcelos en la boca, hasta la falange media, situándolos debajo de la lengua.  
  • Aprieta la lengua y los laterales de la boca a los dedos y sopla muy fuerte.  
  • Obtendrás un silbido agudo y fuerte.  

Silbar fuerte sin los dedos

¿No te las apañas para silbar con los dedos? Tenemos la solución para conseguir un silbido fuerte sin dedos. Esta es la secuencia:  

  • Recuerda humedecer los labios. 
  • Tapa tus dientes inferiores con el labio inferior haciendo presión.  
  • Aprieta el labio superior contra la encía mostrando los dientes.  
  • Tensa las mejillas para hacer más presión contra la dentadura.  
  • Sitúa la lengua en la zona palatal contra los dientes.  
  • Mientras empujas el aire, echa la lengua un poco hacia atrás.  
  • Modifica la posición de la lengua hasta que consigas una vibración limpia.  

Silbar con las manos

El silbido de manos nos recuerda al ulular del búho o a la forma de comunicarse de los nativos americanos. Si quieres dominar este exótico silbido, solo tienes que seguir estas posiciones:  

  • Toma tus manos y junta las palmas envolviéndolas con los dedos.  
  • Crea un espacio entre las palmas y una pequeña hendidura entre los dedos pulgares, como si fuera la entrada a una pequeña gruta.  
  • Sopla a la altura de la articulación del dedo pulgar sin cubrir completamente el hueco con la boca.  
  • Obtendrás un sonido profundo y nítido como de ave nocturna en plena naturaleza.  
  • Puedes jugar con la apertura de las manos y de los dedos para modular el silbido y crear armonías.  

Silbar con los labios

Probablemente, es la técnica más sencilla y la primera que aprendemos cuando somos pequeños. Es común que nos la enseñen en casa o en la escuela de la siguiente manera:  

  • Frunce los labios como si fueras a dar un beso.  
  • Deja una pequeña abertura entre ellos.  
  • Aprieta las mejillas contra las mandíbulas, mientras proyectas los labios lejos de los dientes.   
  • Inspira y expulsa el aire con energía por la hendidura.  
  • Conseguirás una vibración alegre y nítida.  
Mujer silbando con los labios

Silbar con la lengua

Para aprender a silbar con la lengua, debes tener algo de práctica. Por lo que te recomendamos hacer este ejercicio cuando hayas entrenado las otras modalidades de silbido. ¿Ya las tienes? Pues prepárate para seguir este listado:  

  • Pega los labios a los dientes y llévalos hacia atrás, como si quisieras imitar a una persona que no tiene dentadura.  
  • Coloca la lengua amplia y plana detrás de los dientes inferiores, pero no dejes que los toque.  
  • Sopla a través de la lengua y por encima del labio inferior.  
  • El resultado es un silbido estridente, pero muy efectivo si quieres llamar la atención de alguien.  

Silbar con los dientes

Sin duda, las personas con diastema tienen este silbido chupado. Pero si no posees este peculiar rasgo tan de moda, no pasa nada, también puedes aprender a silbar con los dientes. ¿Cómo? Sigue el paso a paso que te proponemos:  

  • Coloca el labio inferior tras los incisivos centrales.  
  • Eleva el labio superior y deja que los laterales cubran un poco el inferior.  
  • Sopla dejando que el aire fluya entre los dientes superiores y el labio inferior.  
  • Conseguirás un potente sonido fricativo.  

¿Cuáles son los métodos para silbar más fuerte?

Silbar fuerte puede ser de mucha utilidad en situaciones del día a día. Por ejemplo, si nos encontramos en un entorno ruidoso, como una calle saturada de tráfico o un estadio con miles de personas hablando al mismo tiempo, un silbido potente consigue llamar la atención de manera efectiva. También puede ser útil si nos encontramos en el campo, por ejemplo, si queremos salvar grandes distancias en la montaña para comunicarnos con alguien. Además, puede ser vital en casos de emergencia, si nos perdemos o estamos en una situación de riesgo, un silbido puede atraer la atención de las personas que se encuentren en el entorno, que vendrán rápidamente a prestarnos ayuda.  

Seguro que después de estos ejemplos te estás planteando muy seriamente la utilidad de aprender a silbar. Si no quieres complicarte, aquí te indicamos la manera más sencilla de aprender a silbar fuerte. Se trata de una modalidad que utiliza los dedos y nunca falla:  

  • Toma tus manos limpias e hidratadas y haz la forma de dos pistolas con las palmas mirando hacia ti.  
  • Júntalas a la altura de los nudillos del meñique.  
  • Une las puntas de los dedos corazón.  
  • Lleva la lengua hacia atrás.  
  • Introduce los dedos índice y corazón sobre la lengua hasta la altura de la primera falange.  
  • Inhala y exhala con fuerza.  
  • El resultado es un silbido de una potencia extraordinaria.  

¿No lo has conseguido?… Siempre puedes optar por comprar un silbato, sobre todo para llevarlo contigo cuando haces actividades en el exterior. También hay ropa de montaña que lleva incorporado un pito en la cremallera para utilizarlo si hay algún incidente o te pierdes en la nieve.  

Silbar es más que una acción involuntaria que hacemos cuando estamos distraídos. El silbido expresa emociones, estados de ánimo, puede convertirse en un código para comunicarse e incluso en una expresión artística. Hay silbidos que nos acompañarán siempre, como el de aquel ejército británico desarrapado y vencido que mantenía su dignidad a ritmo de silbido en la magnífica película de David Lean El puente sobre el río Kwai. Otros que nos pueden salvar la vida en la montaña o en situaciones de peligro. Finalmente, hay formas de silbar que forman parte de nuestro ámbito más familiar y solo compartimos con las personas con las que tenemos una relación estrecha, a modo de lenguaje secreto.  

Sea cual sea el motivo, siempre es un buen momento para aprender a silbar alto, bajo, con dedos o sin ellos. ¿De qué otro modo vas a mostrar tu entusiasmo cuando descubras las tarifas de fibra y móvil que Silbö tiene preparadas para ti? Acércate a una de nuestras tiendas, descubre las mejores soluciones personalizadas en telecomunicaciones y sal silbando de alegría. Porque en Silbö hacemos las cosas como deberían haberse hecho desde el principio: sencillas y sin complicaciones. Tan fáciles, claras y efectivas como silbar.  

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